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Creando comunidad
Una vez usted
tiene diseñada su web, publicada y a pleno funcionamiento necesitará
abordar una de las tareas mas difíciles pero a la vez motivante y
duradera: crear comunidad. Sin seguidores, sin visitantes,
sin comunidad, su sitio carecerá de sentido.
Si bien un sitio correctamente
promocionado puede generar nuevas visitas día a día y por lo tanto
ventas, siempre es interesante contar con una audiencia base fiel y
recurrente. Mantener esta audiencia base no es un tema sencillo, por
lo tanto debe ser un aspecto muy bien planificado y ejecutado.
¿Cómo se
mantiene una audiencia base?
Cuando un navegante ingresa a su sitio
web lo hace fundamentalmente en busca de contenido. Si su sitio
tiene un diseño espectacular pero carece de contenido, los
visitantes no tendrán demasiadas razones para volver luego de ver su
presentación. A la mayoría de personas no les gusta ver la misma
película dos veces.
Si por el contrario su sitio tiene un diseño
sencillo pero el navegante encuentra la información que busca, es
muy probable que en un corto plazo vuelva a por más. Si en las
próximas visitas no mostramos a nuestros usuarios que somos
dinámicos, capaces de renovar periódicamente nuestra información, de
tener las ultimas novedades sobre el tema, de investigar, de mostrar
trabajo constante, los visitantes irán perdiendo irremediablemente
su interés en el sitio.
Tomando en cuenta estos dos factores debemos
ser concientes de la importancia del equilibrio entre el diseño y el
contenido. Un sitio mal diseñado puede dar una imagen pobre a
nuestro producto o servicio, un sitio sin contenido es directamente
como no tener producto ni servicio.
Ambas situaciones son
extremadamente negativas. El diseño de un website puede ser muy
básico sin perder efectividad y profesionalismo, simplemente debemos
evitar caer en una serie de aspectos que caracterizan al sitio web
amateur y perjudican seriamente nuestra imagen comercial:
-
Letras
extremadamente grandes
-
Colores
estridentes y mal combinados
-
Páginas
oscuras
-
Mala
distribución del contenido
-
Imágenes
excesivamente grandes
-
Páginas
extremadamente lentas
-
Páginas
sobrecargadas
-
Falta de
información
-
Excesivos
banners
-
Incompatibilidad con otros navegadores
-
Contadores
numéricos
-
Animaciones
que nada tienen que ver con el contenido
-
Applets con
efectos visuales repetitivos
-
Publicidad
de terceros
-
Servidores
gratuitos
Muchos
webmasters tienden a caer en la tentación de sobrecargar sus
páginas con contenido irrelevante. Por razones a veces incomprensibles comienzan a saturar sus
webs con la mas variada colección de elementos obsoletos que solo
logran entorpecer la concentración hacia lo que deseamos exhibir. Paisajes nevando, grandes relojes, excesivos contadores, enormes
menús desplegables.
Sería todo un tema para el análisis las razones
por la cual algunos webmasters se sienten inclinados a saturar su
página de esta manera, agregando más y más artilugios hasta hacer de
su website algo irreconocible. Todo esto podría permitirse en una
página personal en la cual el diseñador solo desee demostrar sus
cualidades a sus familiares y amigos, satisfacer su creatividad,
pero debemos evitar caer en esto cuando nuestro objetivo es
presentar nuestro producto al mercado.
Realizar un website puede ser
algo muy divertido y apasionante pero si hablamos de negocios
debemos seguir las reglas del mercadeo, lo que no sirve debe ser
corregido o nos alejaremos del éxito. Debemos abandonar la época en
que el webmaster presentaba su trabajo y se sentaba a esperar los
elogios, -que siempre llegaban-.
¡Tío Carlos, yo puedo hacer la página
de tu negocio!
¡Jamás! ¡Los experimentos en casa
y con gaseosa!
Hacer negocios en Internet es algo
mas serio. Los tiempos en que el primo o el sobrino “que sabían
mucho de Internet” diseñaban el website de su negocio ha llegado a
su fin. Hoy en día no podemos permitirnos el lujo de regalar esa
ventaja a nuestra competencia.
Salvo, claro
está que su primo o sobrino sea
un profesional del diseño y del marketing. De no ser así lo diré
tres veces: ¡olvídelo! ¡olvídelo! y ¡olvídelo!
Créame...
¡es por el bien de su negocio! No podría darle un mejor consejo.


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