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La Palabra Escapada

Escrito por: HECTOR ARTURO. Publicado en 03/15/13

 

Cleofe Realpe, el sabio y prestigioso anciano a quien todos admiraban por su sabiduría y su experiencia, se dirigió entonces a casa de José y mirándolo a los ojos le dijo. Si en realidad deseas el bien de una persona y pretendes edificarla, acércate a ella en privado, sin aspavientos, de forma afectuosa, y con el amor que Cristo enseño a tener a nuestro prójimo, hazle saber de sus errores, dile en qué está fallando o adviértele de los pasos equivocados que tal vez sin conciencia está cometiendo, Oriéntalo en su enmienda y bríndale la confianza y la seguridad que necesita. Sólo así sabrá agradecértelo y podrá corregir el rumbo. Pero no acudas a la intriga o a la murmuración, porque ambas reflejan la imposibilidad de aportar al desenvolvimiento adecuado de un camino personal o de un proceso, y reflejan cobardía, o el rencor, la envidia o el resentimiento que puede albergar tu corazón. Murmurar o intrigar, es el camino de quien pretende sembrar dudas y hacer daño. Es la manifestación expresa de las malas intenciones. Enseñar con humildad y con sapiencia, es la forma de trascender en los afectos y lograr la gratitud de aquel a quien está dirigido un buen consejo.

Más tarde acudió donde Gabriel, y abordándolo le dijo: No escuches las intrigas, los chismes o las murmuraciones. Ellas distorsionan la realidad y orientan sesgadamente el rumbo de tus decisiones. Te vuelven cómplice y encubridor de sus silencios y de los nombres ocultos que les dieron origen. No permitas el chisme y la maledicencia, porque darles cabida anticipa una decisión equivocada, sólo nutrida por el vaivén de las emociones y los sentimientos. Quien trae un chisme o una murmuración y quien practica la intriga y logra ser oído, está menguando tu carácter y la grandeza con que puede obrar tu espíritu. Acepta más bien el diálogo y las buenas intenciones, porque ellas pretenden corregir y aportar a la construcción de los caminos. Rechaza la maledicencia y ahuyéntala de tu lado, porque ella es fruto de la perversidad y sólo busca empequeñecer y destruir. Rodéate de quien hace el bien y lo pretende, porque ello te volverá ecuánime y justo, y enmarcará la nobleza de tus actuaciones.

Aquella noche dirigiéndose al estrado habló para todos: No os dejéis llevar por las apariencias porque es sabido que siempre nos engañan. Recordad que por sus frutos los conoceréis y no por las palabras necias que salen de la boca de los hombres. Quizá, detrás de una apariencia hosca, sólo esté presente el temor por las propias debilidades y el cerco a las malas intenciones con que muchas veces nos acercamos. Quizá detrás de una aparente indiferencia, está una mente abstraída en provechosas reflexiones o en una nutriente creatividad. Quizá detrás de los silencios, está la actitud de quien saber escuchar y aprende, y el espíritu de quien desea y puede aportar con alegría. Quizá detrás de una aparente distracción, está la decisión de quien pretende siempre aprovechar el tiempo, y adquirir la tolerancia y la sabiduría con la cual otorgarle luz a las acciones.

Y continuó diciendo: No busquéis la excelencia y la eficacia en quien sólo pretende solucionar sus propios vacíos y subsanar sus propias necesidades. Ellos os traicionarán o serán ineficaces, una vez se aseguren de que no correrán riesgos y de que no tendrán dificultades. Si buscáis quien os aporte al logro de las metas y las aspiraciones, rodeaos de gentes dispuestas a los desafíos y las búsquedas, con elevada capacidad de aprendizaje, con disposición para los retos y los emprendimientos, y con una actitud dispuesta a servir y a aportar con alegría, así no tengan todo el conocimiento que se quiera ni toda la experiencia requerida, porque esto se consigue en el fervoroso transitar de los caminos. Si queréis avanzar en el proceso, buscad gente dispuesta a servir y no a servirse, que aporte a la solución del objetivo propuesto y no a la solución egoísta de sus propias necesidades. Que albergue gratitud en su corazón y que busque ser prudente en los aspectos institucionales y en los personales. Que no se detenga en la exacerbación de los errores ajenos, si no en la corrección de las limitaciones propias.

Que no hable a espaldas de las conductas ajenas, mientras no enfrente y confronte las debilidades de si mismo Porque sólo quien está ocupado en crecer y sentirse útil, tendrá la capacidad de ser parte de las soluciones y no de los problemas. Porque quien nada intenta, ni nada produce, considerará siempre que el tiempo es quien trae las respuestas, y no el afán de construir y construirse para beneficio de sí mismo, de su familia y de la sociedad a la que pertenece. Porque quien nada intenta ni nada hace, es semilla precisa para la intolerancia y las bajezas, en la medida de su creencia en otros como culpables de sus propias desgracias y limitaciones, y no la simplicidad de su comportamiento, y su necedad y flaqueza las que conforman la medianía de sus aspiraciones. Buscad a alguien que esté siempre ocupado, porque es garantía de organización y plenitud, de trabajo y de logros, porque con su actitud siempre sabrá aprovechar el tiempo para llenarlo de vida y de riqueza. Finalmente, recordad que quien tiene tiempo para llevar la maledicencia, la murmuración y el chisme en sus palabras, es porque no ha sabido aprovecharlo para enriquecer su vida, y forjarla en los valores que buscan trascender y volverse permanentes.

La silenciosa bóveda bajo la que se reunían repicó las palabras de Cleofe como si fueran un eco que viajaba a los confines abriendo mentes y tocando corazones. Y mientras las almas quedaban absortas en la reflexión de la Palabra, navegó por el ambiente una música de alas, de vientos y susurros, que alimentaba la paz y la tranquilidad con la que siempre habían soñado. Reg. DNDA Colombia




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HECTOR ARTURO

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